Cada diciembre, millones de personas en México y el mundo dependen de la conectividad para reencontrarse con quienes aman. En el caso de Doña Carmen, que no puede viajar a visitar a sus hijos y nietos en el extranjero, una videollamada se convierte en el puente emocional que mantiene viva la cercanía familiar: ver sus rostros, escuchar risas y compartir un breve saludo que, aunque no sustituye al abrazo, lo acerca.
Este fenómeno no es casualidad. En diciembre, el tráfico en Internet crece debido a una mayor demanda de videollamadas, mensajería y consumo de contenido.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México durante 2024, 81.7% de las personas de 6 años y más usó el teléfono celular; lo que equivale a 98.6 millones de personas; un incremento con respecto al 81.4% (97.2 millones de personas) registrado en 20231. Con un entorno digital cada vez más robusto, cada historia familiar tiene un espacio para mantenerse unida.
La experiencia de Doña Carmen no sería posible sin la infraestructura que sostiene cada videollamada. Detrás de cada conexión estable existen redes 4.5G LTE, fibra óptica y un modelo mayorista que impulsa la cobertura en comunidades urbanas y rurales por igual. Este ecosistema tecnológico es esencial para reducir la brecha digital y garantizar que más familias puedan comunicarse sin interrupciones, independientemente del lugar donde vivan.
Diciembre también es un mes de movimientos: miles viajan, otros regresan a casa y muchos permanecen lejos. La conectividad se convierte entonces en un puente emocional que trasciende distancias:
En esta temporada, la red no es solo infraestructura: se transforma en un espacio de presencia, memoria y acompañamiento.
En otro rincón de México, Karla se propuso un objetivo especial para 2026: enseñarle a su abuela a usar el teléfono celular que le regaló. No se trata solo de “aprender una app”, sino de acortar la distancia afectiva y hacer más accesibles servicios, salud, comunicación y participación social.
Organismos como la UNESCO recomiendan promover habilidades digitales en personas mayores, ya que reducir la brecha de uso incrementa la autonomía y la inclusión significativa. Además, datos recientes del INEGI (2024 publicados en 2025) muestran que cada vez más hogares en México cuentan con acceso a Internet, lo que facilita que este tipo de aprendizajes sean cotidianos dentro de las familias.
Aprender tecnología en familia cambia dinámicas enteras. Una videollamada semanal puede convertirse en:
Enseñar a usar un dispositivo deja de ser un acto técnico y se vuelve una forma de cuidado intergeneracional.
Es la diferencia entre quienes tienen acceso significativo a Internet y quienes no, tanto por infraestructura como por habilidades digitales.
Con pasos simples, repetición, iconografía clara y sesiones cortas de práctica.
Conoce cómo nuestra red mayorista impulsa la conectividad en todo México y permite que más familias vivan estos reencuentros:
Fuentes: