Lucía siempre anheló volver al campo, a los veranos en casa de sus abuelos, lejos del bullicio y cerca de la naturaleza. Sin embargo, la vida adulta y su desarrollo profesional la anclaron a la ciudad, donde contar con conexión a Internet era crucial.
Desde 2020, la pandemia aceleró un cambio fundamental: la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar. El sueño de Lucía resurgió, pero con una condición esencial: necesitaba una conexión confiable para su trabajo remoto, los estudios en línea de sus hijos y mantenerse conectada con el mundo.
Lo que Lucía no sabía era que su sueño estaba más cerca de lo que imaginaba, gracias a innovaciones como la de ALTÁN Redes y su modelo de Operadores Móviles Virtuales (OMV). Esto es especialmente significativo considerando que, tan solo a principios de 2025, 21.9 millones de personas en nuestro país —el equivalente al 16.7% de la población— aún carecían de señal.1
Durante años, la brecha digital en México ha sido un obstáculo considerable. Mientras las ciudades disfrutaban de buena conectividad, muchas zonas rurales, como el pueblo de los abuelos de Lucía, apenas tenían señal telefónica, y mucho menos acceso a una red de calidad. Esto significaba menos oportunidades en educación, empleo y desarrollo. Mudarse al campo parecía implicar una desconexión casi total.
Para cambiar esta realidad, surgió ALTÁN Redes, una empresa con la misión de construir y operar una Red de telecomunicaciones 4.5G LTE de última generación, ofreciéndola en forma mayorista.
ALTÁN no vende servicios directamente al público, sino que alquila su infraestructura a otras empresas conocidas como Operadores Móviles Virtuales (OMV), quienes ofrecen los planes de telefonía e Internet. Este modelo es revolucionario porque:
Cuando Lucía decidió mudarse temporalmente al campo, su principal preocupación era la falta de conectividad. Investigando, descubrió un OMV que usaba la señal de ALTÁN y brindaba un paquete familiar con datos ilimitados y cobertura garantizada en la zona.
Con un simple módem portátil y tarjetas SIM, la casa de sus abuelos se transformó. Su esposo siguió trabajando en línea —una flexibilidad cada vez más valorada, considerando que el 67.8% de las empresas en América Latina ya aplica el modelo de trabajo híbrido3—, sus hijos tomaron clases virtuales sin problemas y ella coordinó proyectos y disfrutó sus series favoritas. Lo mejor: encontró un precio más bajo que en la ciudad.
La historia de Lucía es un ejemplo de muchos. La conectividad que ALTÁN Redes y los OMVs llevan a más rincones de México está cambiando vidas de muchas maneras:
La historia de Lucía nos muestra que la conectividad va más allá de ser un lujo; es una herramienta poderosa para la igualdad de oportunidades. Gracias a la visión de ALTÁN y el dinamismo de los OMV, más mexicanos pueden decidir dónde vivir y cómo trabajar, sin que la geografía sea una barrera.
La revolución digital está en marcha, y cada vez somos más personas, como Lucía, quienes podemos llevar nuestra Red a cualquier lugar. La brecha digital se está cerrando, construyendo un futuro más conectado, inclusivo y próspero para todos en México. Porque en la Red de Todos, nadie se queda atrás.
Fuentes: