En un pequeño pueblo de Zacatecas, Don Ramiro se sienta frente a su nieta con un brillo especial en los ojos. A través de una videollamada, comparte con el resto de la familia las historias que escuchó de sus antepasados: cómo los revolucionarios cruzaron sus tierras, cómo los trenes cargaban esperanza y pólvora, cómo las familias se unían para resistir. Son relatos que no están en los libros, pero sí en la memoria viva de nuestra gente.
Hoy, gracias a La Red de Todos, esas voces se multiplican. Lo que antes se transmitía en charlas familiares ahora viaja por las pantallas, conectando generaciones y comunidades enteras. Porque narrar también es una forma de hacer historia.
En Altán Redes creemos que la tecnología no solo acerca personas: también preserva identidad. Las comunidades rurales, que durante años quedaron al margen de la digitalización, hoy pueden documentar y compartir su propio legado cultural.
A través de grabaciones, podcasts locales o transmisiones en vivo, los habitantes de pueblos como Real de Catorce, Mitla o Cuatro Ciénegas están convirtiéndose en cronistas digitales de su historia. Lo que antes eran relatos orales hoy son archivos sonoros y audiovisuales accesibles desde cualquier rincón del país.
Más allá de conectar dispositivos, la Red de Todos impulsa la inclusión digital y cultural.
A la fecha, Altán Redes ha llevado conectividad a más de 133 mil localidades con menos de 5 mil habitantes. De ellas, poco más de 115 mil son comunidades pequeñas —con menos de 250 habitantes— que hoy disfrutan de cobertura móvil 4.5G LTE por primera vez.
Y porque la historia también se conecta, hoy 152 de los 177 Pueblos Mágicos definidos por la SECTUR 2023 ya cuentan con acceso a la Red de Todos.
Gracias a la conectividad, las escuelas rurales ya no dependen únicamente de los libros impresos.
En Morelos, la maestra Julia proyecta fotografías, corridos y periódicos revolucionarios en clase, permitiendo que sus alumnos escuchen las voces y sonidos de aquella época. La historia deja de ser una fecha memorizada para convertirse en una experiencia viva y participativa.
Estos recursos digitales no solo fomentan la curiosidad: también refuerzan el orgullo nacional. Porque cada conexión encendida en una comunidad es un recordatorio de que la educación también se revoluciona con tecnología.
Las historias de la Revolución Mexicana no solo pertenecen al pasado. Hoy, cobran nueva vida gracias a quienes las comparten y a quienes las escuchan desde cualquier parte del país.
La Red de Todos no solo transmite datos: transmite identidad, cultura y memoria.
Así, cuando un nieto escucha a su abuelo relatar las batallas de su pueblo o una maestra proyecta corridos revolucionarios en su aula digital, estamos siendo parte de una misma misión: conectar a las generaciones que hicieron historia con las que están construyendo el futuro.
Porque en cada voz que se escucha a través de la Red, hay un México que sigue revolucionando su manera de contar su historia.